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SIN CITY

Author: Diego Fernando Marín
domingo, agosto 20

Escrito e ilustrado por Frank Miller
Sin datos de traducción
Publicado por Norma Editorial
Recomendado para Grandes lectores
Novela gráfica

     Frank Miller es una institución en el apartado de la novela gráfica. No importa que tan afortunados o desafortunados sean sus proyectos ya ha hecho historia con títulos tan variados como 300; Ronin; The Dark Night Return; Daredevil: Born again y, por supuesto, Sin City.

     El común de las personas conoce Sin City de la pantalla grande. La primera película, exhibida en blanco y negro con mínimos toques de color, plena de una violencia extrema y grotesca, en donde todo era posible, fue protagonizada por Bruce Willis, Mickey Rourke y Jessica Alba, entre otros nombres. La segunda, estrenada algunos años después, fue protagonizada por Eva Green y se trató de un relato deshilvanado y confuso, donde algunos personajes que se creían muertos en la primera volvieron a aparecer, y donde el final parecía poco convincente. No todo lo que funciona en la tinta y el papel funciona en el celuloide.   

     Con todo, enfrentarse a la novela gráfica es un placer diferente. Lo primero que se entiende es que hay tres o cuatro relatos que funcionan de manera simultánea, lo que se comprende en el libro, pero no se logra en la pantalla. Así, lo que en la pantalla parece el renacimiento de algunos personajes, en el papel está cuidadosamente evidenciado, de manera que solo puede ser comprensible al ser leído, de preferencia de forma secuencial. Relato tras relato, palabra tras palabra.

     Basin City se llama el mundo creado por Frank Miller. Basin City, un lugar corrupto, oscuro y perverso, en donde no se puede considerar la existencia del bien y el mal, sino la existencia de diferentes tonalidades de grises. No hay manera en que la luz pueda llegar al mundo infecto en el que se mueven los personajes de Miller. No hay manera en que ninguno de ellos pueda conocer la redención, porque, en palabras de Miller, “Puta ciudad. A los que no vicia, los corrompe. Y si no, los mata.” (p. 578).

     Esta edición en particular recoge en dos volúmenes las desventuras de este gran conjunto de maleantes, quienes se dedican a sobrevivir antes que a componerse una vida. Son siete relatos completos, en particular, donde destacan: El duro adiós, Mataría por ella, La gran masacre y Ese cobarde bastardo. Curiosamente todos contenidos en el primer volumen. En contraste, aunque no se pierde el cuidado de la edición, el segundo volumen se torna cansino de leer, los relatos son más fragmentados, e incluso, Ida y vuelta al infierno señala anuncia un fin en diversas partes que dejan perplejo al lector antes de darse cuenta de que no se trata de un final como tal, aunque tampoco sabe si es un final episódico, un error en la maquetación, capricho o simple descuido. Sin embargo, el colofón final, El arte de Sin City, le da al novato una idea de cómo el dibujo va transformándose de unas líneas descuidadas en  papel a una versión final. No se trata solo de dibujar todo el conjunto de una vez; como toda obra de arte, la novela gráfica exige una alta atención a los detalles.


     Una advertencia final, si después de terminar la lectura de Sin City, siente la boca como un cenicero sobre el que se ha arrojado algo de whiskey barato, implica que Miller lo ha logrado de nuevo.