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EL AZUL ES UN COLOR CÁLIDO

Author: Diego Fernando Marín
miércoles, septiembre 13

Escrito e ilustrado por Julie Maroh
Traducido por Lorenzo F. Díaz
Editado por Dib Buks
Recomendado para jóvenes lectores
Novela gráfica

     Esta es una historia de amor. Es una historia de encuentros y desencuentros, una historia de descubrimientos, un canto a la vida, pero, sobretodo, una historia de amor. Ésta es la historia de Emma y Clementine.  

     El azul es un color cálido es una obra primorosa, en la que se conjugan trazos bien definidos, imágenes metafóricas, escenas de erotismo; páginas en donde la secuencia de viñetas se rompe, imponiéndose una narración más rauda y, al mismo tiempo más nostálgica. Así mismo, la historia de amor es aún más relevante pues se da cuando Clementine descubre por primera vez y éste es de su propio sexo. Hay preguntas que surgen, por supuesto; hay sueños que se niegan, deseos que se reprimen, luchas que se pierden contra la presión social.

     Si amar no es simple, descubrir que se ama a alguien del mismo sexo cuando eso ni siquiera se había contemplado, ni siquiera se había atisbado, es más complicado, pues además se tiene que confrontar la familia y un medio social que no perdona la diferencia, más aún cuando este medio está conformado por adolescentes, las criaturas mutantes más conservadoras del mundo aún en medio de su afán y de sus cambios.

     La confusión en los adolescentes es normal. Están pasando por cambios y exigencias sociales que son cada vez más fuertes y asfixiantes. El cuerpo tiene sus propias demandas y en muchas ocasiones no se sabe cómo responder. ¿Qué debe gustarme?, ¿cuándo debe gustarme?, ¿cómo debe gustarme?, ¿qué debo hacer si alguien me gusta?, son algunas de las preguntas que se hace un adolescente frente al amor, frente a sus relaciones con el otro. Elementos propios para propiciar que surja una tormenta. Por eso el amor de muchos de ellos es torpe, apasionado, tierno y, a menudo, arrasador, pleno. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que los adolescentes se guían a través de las experiencias brindadas por otros; se basan en esas experiencias para construir sus propios caminos, algunas veces siguiendo la misma senda, oras veces haciéndolo en contra, buscando así forjar su propia identidad. En muchas ocasiones se experimenta para fortalecer decisiones, en tanto en otras se  busca de manera genuina conocer otros caminos.

     Por supuesto, la historia de Emma y Clementine no es un cuento de hadas, no solo por la presión social que enfrentan sino por la misma diferencia en que ambas asumen su sexualidad, “Para Emma, su sexualidad es un bien de cara a los demás. Un bien social y político. Para mí es lo más íntimo que existe” (p. 131).

     He recomendado en diversas ocasiones la lectura de El azul es un color cálido, bien como docente, bien como promotor de lectura, bien como amigo, y he encontrado que sus lectores lo agradecen, que van más allá del  de la  homosexualidad – que no podemos negar que se yergue como una bandera orgullosa- de las protagonistas para asumirlo como un relato de amor, donde dos almas se encuentran por un ratito, un ratito que es eterno.

     Por último, no puedo dejar de referirme a las diferencias que puedo encontrar entre un libro y una película. Mientras he vuelto en diversas ocasiones a El azul es un color cálido, pocas veces me sucede eso con una película. Incluso, La vida de Adele, basada en esta novela gráfica, no ha conseguido seducirme; sigue allí arrumazada en un cajón, sin importar los premios que haya ganado. Tal vez sea una buena excusa en el futuro para volver a estas páginas…


lunes, septiembre 11

Guion de P. Ȏtié
Ilustrado por Li Kunwu
Traducido por Ana Sánchez
Publicado por Astiberri Ediciones
Recomendado para grandes lectores
Novela gráfica

     Es común que al hablar de narración gráfica nuestras primeras referencias sean Marvel y DC Cómics. Luego, quienes leen un poco más, comienzan a mencionar editoriales como Vertigo, Malibu y Dark Horse. Sin embargo, al ingresar en España dos editoriales se hacen reconocibles, Norma Editorial, quien hace un excelente trabajo haciendo conocidos los grandes títulos del cómic norteamericano y europeo; la otra es Astiberri, quien se centra más en un público adulto con una impresionante exploración de temas y autores, alejándose por mucho del género fantástico y de superhéroes.

     Una vida en china es un excelente ejemplo de lo que se puede encontrar en el catálogo de Astiberri, y permite al lector dar un vistazo al trazo oriental de la narración gráfica y, al mismo tiempo, conocer un poco de lo que es la historia y la evolución de la cultura china desde la segunda mitad del siglo XX. Dicho de otra forma, lo que significó el gobierno de Mao Zedong (Mao Tse-tung) y como su larga sombra se proyecta de alguna manera hoy sobre los habitantes de China.

     Así, como el tiempo es corto, y se trata de la autobiografía de un chino, de un hombre que ha visto como China ha cambiado a través del tiempo, y que la ha retratado a través del dibujo y la narración gráfica, la obra es dividida en tres extensos tomos. El primero de ellos comienza con una canción de cuna, “Bebé lindo, bebé oveja, mamá e lleva a cada, e vuelta” (p. 27). Nos encontramos en pleno gobierno de Mao y nos damos cuenta de lo aterradoramente alienante (visto desde aquí, a través de los años y del espacio)que era la construcción de un entorno dedicado a la deificación (no encuentro otra palabra) de un gobernante, al punto que su palabra era ley, ley que no podía ser discutida, interpretada o puesta en duda. Así, asistimos al crecimiento de Li Kunwu y lo seguimos en su niñez y adolescencia hasta su enrolamiento en el ejército y su asistencia a lo que para el chino común fue el horror, la muerte del presidente Mao.

     Sobre esta primera parte ha de decirse que no presenta ningún intento de realizar una revisión crítica de la época. Por el contrario, vemos a través de los ojos de Li como es la China de la época; vemos a través de los ojos de quien no tiene forma de ser crítico con lo que sucede a su alrededor porque eso le es tan natural como el aire que respira. Es el lector, a través de sus conocimientos, a través de su vida en occidente, quien agrega adjetivos como alienante, brutal, e incluso crudo.

     La segunda parte, El tiempo del Partido, narra lo sucedido en China después de la muerte de Mao hasta que los primeros extranjeros llegan a China. Así mismo narra la desesperada búsqueda de Li para entrar al Partido Comunista, lo que le implica un gran honor, tanto para él como para su familia. Atrás quedan los tiempos en que su patriotismo era puesto en duda por las actividades de sus antepasados. Es también el volumen más corto de los tres, pero da cuenta de cómo es la ilustración lo que le permite al fin cumplir sus objetivos. 

     Por último, El tiempo del dinero, narra el ingreso de China al mundo, a lo que significa el contacto con los otros países, con otras costumbres, al cumplimiento, paradójicamente, de las grandes metas de Mao, pero también del surgimiento de la clase burguesa. Es muy fuerte también asistir a un cambio al que no todos dan la bienvenida, pues implica pasar de estar bajo la tutoría del padre-estado (El bol de hierro) a una economía con una fuerte presencia internacional que no garantizaba a todos el trabajo ni el bienestar (el bol de barro).

     Este último volumen también es el más inconsistente, dejando los acontecimientos de la primavera del 89 como una suerte de hoyo negro sobre el que el autor no puede –físicamente no estuvo cerca- ni quiere expresarse, llegando a expresar su anhelo de que sean las generaciones futuras quienes se pronuncien sobre el asunto. Los cambios que se muestran dan protagonismo a personajes secundarios que aparecen y que dan cuenta de cómo la superación ha sido posible después de la apertura internacional de China. El último capítulo es también un retorno, pues inicia con una canción de cuna, “Bebé lindo, bebé oveja, mamá te lleva a casa, de vuelta” (p. 248). El final es una larga reflexión sobre lo que ha significado la vida de Li a la luz de los acontecimientos.

     De esta manera, Una vida en China, presenta la, verbigracia, vida de un chino tipo, de un chino que en verdad es como cualquier otro chino, que no ha sido un protagonista significativo pero que ha obrado en la historia al tiempo que la historia ha obrado en él. 
viernes, septiembre 1

Escrito por Jacques Sadoul
Traducido por Adolfo Martin
Editado por Plaza & Janes, S.A.
Recomendado para Grandes lectores
Ensayo - No ficción

     No existe una historia definitiva de la ciencia-ficción por dos motivos: En primer lugar, es un género que aún tiene mucho que decir; y, en segundo lugar, porque no se ha podido definir. Con todo, no pensé que en al menos dos libros diferentes me iba a encontrar el nombre de J. R. R. Tolkien como autor de ciencia ficción. El primero es la historia de la ciencia ficción  de Sam Lundwall, quien hace de la Sword & Sorcery una rama de la ciencia ficción (Si nos ponemos puristas, El señor de los anillos tampoco pertenece al campo de Sword & Sorcery), en tanto Sadoul le incluye diciendo que,

Admitiré igualmente las obras de J. R. R. Tolkien, cuyo mundo de los hobbits es un universo paralelo al muestro y que, por otra parte, ejercen una indudable influencia sobre gran número de jóvenes autores de ciencia-ficción (p. 18)

     Sin embargo, esto no descalifica el corpues completo de la obra de Sadoul, quien tan solo hacía unos pocos años acababa de vivir el nacimiento de la New Wave de la ciencia ficción, quién no había vivido la locura de Star Wars, quién estaba lejos del Cyberpunk y del Steampunk, y quién, definitivamente le faltaba ver como el tiempo olvidaba a muchos de los autores que reseñó, en tanto encumbraba a otros que a duras penas le merecieron un pie de página.

     Debe tenerse en cuenta que la obra de Jacques Sadoul es rica, en tanto fue uno de los primeros acercamientos con alguna idea de rigurosidad al género, así como se tomó el tiempo de indagar él mismo en muchas de las viejas revistas que dataron desde antes de la fecha de nacimiento de la ciencia ficción. Así, da espacio a la protociencia ficción (el tiempo anterior a la adopción del término ciencia ficción), fijándose en sus padres fundadores, que son, para él: H.G. Wells, Julio Verne y Edgard Allan Poe. Sin embargo, al entrar a hablar de la ciencia ficción como tal, la obra de Sadoul se centra en el desarrollo anglosajón, dejando un espacio muy pequeño para la ciencia ficción europea, aunque deja un capítulo a la ciencia ficción francesa.     

     Así,  Historia de la ciencia-ficción moderna resume innumerables títulos, buscando atraer al lector sobre la diversa calidad existente a nivel argumental, dejando a un lado la New wave, a la que ni siquiera considera un movimiento en sí mismo y siendo sumamente elástico en la adopción de diversas historias que no responden a la idea de anticipación o de empleo de empleos científicos (blandos o duros) dentro de su argumento. En este orden de ideas, adoptará obras como Faust Aleph Null (desconozco la obra, solo la señalo porque me permite ejemplificar mi punto desde la argumentación del mismo Sadoul), que es protagonizada por un mago negro. Después de señalar los puntos relevantes de su argumento, Sadoul afirma,

Relato fantástico, exclamarán los puristas; en absoluto, pues la magia es una de las ciencias más exactas que conozco. Cuando se quiere invocar a un demonio, hay que ser tan riguroso en lo que a las condiciones de la experiencia se refiere como cuando se trata de una manipulación de física o de química. Intente usted hacer que aparezca Astaroth sin haber trazado perfectamente el círculo mágico, colocado las estrellas de cinco puntas en los lugares rituales y pronunciado por su orden los sortilegios requeridos. ¡Si consiente en aparecer, estoy dispuesto a convertirme en salamandra! (p. 225)

     Guasa o no, el argumento empleado por Sadoul ejemplifica muy bien las dificultades de definir el género, haciendo que se vuelva una y otra vez a la definición de Norman Spinrad al decir que Ciencia ficción es todo lo que publican las revistas de ciencia ficción.

     Es importante señalar, por otra parte, que Sadoul finaliza con un reclamo frente a quienes consideran que la literatura de ciencia ficción adolece de seriedad, importancia o genialidad, críticas que aún hoy parecen no ser superadas.

     De esta manera, tanto para quien inicia como para quien ha recorrido con anterioridad los caminos de la ciencia ficción, esta historia del género le permite bien recordar, bien tener un hilo de Ariadna para recorrer un enorme laberinto que el tiempo sigue tejiendo a través de las dimensiones.